Alejandro Paéz Varela – Musica Para Perros

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Musica Para Perros – Music For Dogs – portrays the bleakest imaginable landscape, and the hopelessness of its inhabitants in an incongruously vivid and poetic style. It is a perfect third part of Alejandro Paéz Varela’s trilogy that he unofficially calls “los libros del desencanto” – books of disenchantment. It fits loosely with Corazón de Kaláshnikov and El Reino de las Moscas by virtue of geography and themes of hardship, alienation and desperation.

The story is a sort of rural La Ronde, in which the 3 main characters are interconnected in surprising ways, and the relationships come full circle in an unexpected but inevitable manner. We have original characters in original situations, great dialog, routine murder, love and betrayal, and the wonderful metaphor of a rag-tag zoo in the middle of nowhere.

As I read about Muchacho, who appeared on the ranch as a feral child, and was raised by the elderly cook, and about Flor a young prostitute whose dream is to go to Ciudad Juárez, I realized at some point that very little was happening, but I was still entranced. I’ve tried to take photographs of the nothingness of vast areas like the Chihuahua where the book takes place, but what typically comes out is nothing. The author, though, is able to paint the despair, the mundane routine and the constant sense of danger that make up the daily lives of these very ordinary people, and make us care about them. Descriptions of the most unremarkable events were both riveting and critical to the story. It felt like poetry at times.

It’s a highly successful novel, and is a strong finish to a beautifully conceived trilogy. I’m very glad to have read them all.

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Desde Amazon:

Música para perros inicia con la historia de Muchacho, un joven sicario que con su flauta engatuza tanto a los perros como a las víctimas de su patrón, Liborio Labrada. ¿En qué momento y bajo qué circunstancias su destino se cruzará con el de Flor y Graciano? Tres historias se entrelazan en Música para perros de Alejandro Páez Varela, que a su vez se entrecruza con sus anteriores novelas, Corazón de Kaláshnikov y El reino de las moscas.

Tres destinos unidos por un mismo lazo, el de la miseria. Flor, Graciano y Muchacho son parte de un zoológico a cielo abierto donde los animales también muerden el polvo de la inmundicia, en el que se dan cita narcotraficantes y burdeles de poca monta. Música para perros también se desarrolla en pueblos perdidos en el vasto territorio de Chihuahua, siendo Ciudad Juárez “una gran ciudad, con oportunidades para todos” y el eje en torno del cual gira esta historia de amor y redención, de personajes que viven al límite de sus fuerzas; que harán todo por sobrevivir, aunque en ello les vaya la vida.

El trabajo de periodista de Alejandro Páez Varela lo ha hecho estar en permanente contacto con todo tipo de gente; de ellos rescata el habla de la calle, el humor y la tragedia para construir sus historias y personajes, tan vivos como las últimas noticias de la nota roja. En Música para perros podemos sentir la asfixia del calor, la desesperanza del olvido y podemos estar seguros que el dinero tampoco compra la tranquilo del sueño.

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Chicas Kaláshnikov y Otras Crónicas – Alejandro Almazán

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My rating: 4 1/2 stars

Alejandro Almazán’s fiction can be cynical and disturbing. His recent novel El Más Buscado (see my earlier review) paints a troubling portrait not only of an elite leader in the drug industry, but also of the Mexico that has allowed him to exist and flourish. Chicas Kaláshnikov y Otras Crónicas, however, is disturbing at an entirely different level, because it’s not fiction. It is a series of interviews with the very real people who populate the Mexican drug trade, stripping away the cliches, horrors and romanticism that have filled our imaginations for many years.

A collection of stories published by Almazán in various publications between 2001 and 2012, the book introduces us to Yaretzi, a young woman now sitting in a Chihuahua jail, who wielded her AK47 cuerno de chivo (the Mexicans call them “goats’ horns”) as a surprisingly underpaid cartel assassin. She doesn’t look at her victims for fear of going crazy. We also meet Jota Erre (J.R.), who has been lured into various low-level jobs for the cartels, ranging from marijuana harvester to debt collector / assassin. At every turn, however, he comes away without getting paid, and what recourse does he have? None… if he wants to stay alive. At another end of the spectrum, we meet Julián Leyzaola Pérez, the one-time chief of police in Tijuana, and celebrated “incorruptible cop.” In a remarkable series of interviews, Almazán records the opinions, insights, and even introspections of a controversial figure widely held to be a hero.

These and other characters are presented so vividly, but without embellishment, that the “war on drugs” now has a face. The face of the real people involved in it.

Reseña de Rodrigo Araiza en EstiloDF:

Más allá de las tramas y personajes retratados en este compendio de historias, Chicas Kaláshnikov y otras crónicas ofrece un panorama de un problema que aqueja a la sociedad mexicana: el narcotráfico.

La mal llamada “guerra contra el narco” pasó de ser una gripa bajo control a un cáncer invasivo capaz de destruir el tejido social desde su célula más básica: la familia. En su ejercicio periodístico, Alejandro Almazán ha escudriñado dentro de las historias del narcotráfico, y como resultado de esa búsqueda se encontró con un país hundido en la pobreza, desigualdad, injusticia, corrupción y prepotencia, ingredientes básicos para un estado fallido.

A través de personajes como Lino Portillo Cabanillas, El Jota Erre; el adolescente sicario conocido como El Ponchis, e incluso figuras de autoridad como Julián Leyzaola Pérez y el alcalde Mauricio Fernández, el autor de estas crónicas reseña y dibuja un México herido por la violencia.

“Te encuentras con que los personajes también son seres humanos, tienen familia y ellos ven el narcotráfico como un trabajo; esto no quiere decir que sus actos son justificables, sin embargo, los medios se han encargado de crear un estereotipo que no se apega a la realidad del narco”, señala Almazán.Chicas Kaláshnikov y otras crónicas compila una serie de historias publicadas por Almazán en distintos medios de comunicación durante un periodo de 11 años, entre 2001 y 2012. Son historias que no pierden vigencia, personajes que ahora son cotidianos, que aunque parecieran sacados de la ficción, son parte de la realidad.